La flexibilidad se encuentra en la mente, cuanto flexibles somos con nosotros mismos se refleja también en el cuerpo.
Por lo que soltar patrones mentales de no soy flexible y cambiarlos por sentir flexibilidad en cuerpo y mente son el primer paso para adentrarte en el yoga.
Muchas veces una mala postura continuada o pasar mucho tiempo sentado y sin movilizar el cuerpo puede crear dolores, agarrotamiento del cuerpo o incluso alguna lesión a la larga. Por eso a través del yoga conectamos con nuestro cuerpo para sentirnos mejor.
Asanas clave para principiantes y niveles intermedios
Algunas de las posturas de yoga esenciales para hacer yoga en casa y mejorar tu postura y así ganar flexibilidad son:
Uttanasana (la pinza)
Adho Much Svanasana (perro boca abajo)
Balasana (postura del niño).
Están posturas estiran isquiotibiales, espalda, caderas y columna. Es importante permanecer en ella entre 5 a 10 respiraciones, enfocándotela en tu respiración.
Cómo adaptar las posturas de yoga según tus necesidades físicas
Lo primero que tienes que hacer para adaptar la postura según tu necesidad física es escuchar tu cuerpo y usar soportes como bloques, mantas, sillas o cinturón para conectar con la asana.
- Modificaciones de posturas comunes:
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- Perro boca abajo (Adho Mukha Svanasana): Dobla las rodillas para aliviar la tensión lumbar o apoya las manos en una silla o pared si hay molestias en muñecas.
- Flexiones hacia adelante: Flexiona rodillas generosamente para proteger la zona lumbar.
- Posturas de pie: Reduce la distancia entre los pies para mayor estabilidad.
- Savasana: Usa una manta bajo la cabeza o un cojín bajo las rodillas.
Adaptar el yoga a tus necesidades físicas implica:
- Escucha tu cuerpo: Si sientes dolor agudo, punzante o mareos, detente. La incomodidad del estiramiento es aceptable, pero el dolor articular no.
- Adapta la intensidad: Si tienes baja energía, realiza posturas más suaves.
- Respira: Usa la respiración para relajar músculos y profundizar en la postura gradualmente. No te olvides que la respiración es la clave para la vida.
Recuerda que no hay una única forma “correcta” de hacer una asana; la mejor forma es la que se adapta a ti.